Si bien Samoens es más conocido por su esquí de primer nivel, el complejo ofrece una amplia gama de actividades que lo convierten en un destino fantástico tanto dentro como fuera de las pistas.
En el corazón del pueblo se encuentra un centro histórico bellamente conservado, con calles adoquinadas, edificios de piedra y un auténtico encanto alpino. Pasear por el casco antiguo es como retroceder en el tiempo, con sus numerosos cafés, tiendas locales y un ambiente acogedor.
Para los amantes de la naturaleza, el Jardín Botánico (La Jaysinia) merece una visita. Fundado en 1906, ofrece tranquilos senderos e increíbles vistas a las montañas. Las raquetas de nieve son otra forma popular de explorar los bosques y senderos circundantes a un ritmo más tranquilo, ideal para quienes no esquían o para quienes desean descansar de las pistas.
Si se siente aventurero, el parapente sobre el valle ofrece una perspectiva inolvidable de la región del Gran Macizo. Las familias también disfrutarán de la pista de patinaje sobre hielo en el centro de la ciudad, y el mercado local semanal ofrece la oportunidad de degustar productos regionales y especialidades de Saboya.
Samoens es un pueblo abierto todo el año que ofrece mucho más que solo esquí, lo que lo convierte en una opción completa para turistas de todos los intereses y edades.